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RoomsSalas / RoomSala 005

Time to PlayHora de jugar

Children's games, toys, casual sports and festivities showing the art of having fun across cultures.

Juegos infantiles, juguetes, deportes informales y fiestas: el arte de pasarlo bien en distintas culturas.

11 pieces11 piezasNovember 2, 2026 – November 16, 20262 de noviembre de 2026 – 16 de noviembre de 2026JSON

Play appears here not as a pause between serious activities, but as a way of learning the world with the body, with others, and with objects. The room begins in a crowded garden in One Hundred Children Playing, where dozens of tiny figures dance, play instruments, join processions and imitate adults. There is no center and no winner: play is an atmosphere. Boucher's putti then tighten that atmosphere into a circle of complicity, and Carrier-Belleuse turns it into a terracotta pair with a spilling vessel. Between myth and allegory, childhood is first an image adults invent to speak of innocence, desire for company, and carefree movement. A second movement asks what rules make play possible. In Lucas Kilian's alphabet print, a monumental E becomes an ornament to be explored beside a child; learning letters is also handling forms. Yoshida Hiroshi's standing baby and Kamisaka Sekka's Chrysanthemum Boy offer two opposite tempos: frontal presence, almost defiant, and a body reclining among flowers, absorbed by its surroundings. Play is not always noise or competition. It can be looking, waiting, dressing, resting, or letting a garden become larger than the body that crosses it. Then the motif jumps species and surfaces. A shishi places its paw on a temari ball on a porcelain dish; two guardian lions intertwine on the lid of a Qingbai box. Nobody needs to explain the rules because movement has become decoration. Paul Morphy, chess champion, reintroduces tension: seated, formal, concentrated, he turns a board into public prestige. Signac answers with the opposite utopia, a harmonious coast where eating, drinking, picking fruit and watching a baby crawl form part of the same shared rest. The ending displaces the question to a NASA laboratory, where a small rover can look like a sophisticated toy beside its larger twins. That resemblance is not a joke. It reveals the thread of the room: to play is to rehearse the world at a manageable scale — with silk, clay, paper, porcelain, a board or wheels — before daring to inhabit it, transform it, or leave it.

El juego aparece aquí no como una pausa entre actividades serias, sino como una forma de aprender el mundo con el cuerpo, con otros y con objetos. La sala empieza en el jardín abarrotado de Cien niños jugando, donde decenas de figuras diminutas bailan, tocan instrumentos, forman procesiones e imitan a los adultos. No hay centro ni ganador: jugar es una atmósfera. Los putti de Boucher cierran después esa atmósfera en un corro de complicidad, y Carrier-Belleuse la convierte en una pareja de terracota con una vasija que se derrama. Entre mito y alegoría, la infancia es primero una imagen que los adultos inventan para hablar de inocencia, deseo de compañía y movimiento sin preocupación. Un segundo movimiento pregunta qué reglas hacen posible el juego. En el alfabeto de Lucas Kilian, una E monumental se vuelve ornamento para explorar junto a un niño; aprender letras también es manipular formas. El bebé de pie de Yoshida Hiroshi y el Niño del crisantemo de Kamisaka Sekka proponen dos ritmos opuestos: presencia frontal, casi desafiante, y un cuerpo recostado entre flores, absorbido por lo que lo rodea. Jugar no siempre es ruido ni competencia. También puede ser mirar, esperar, vestirse, descansar o dejar que un jardín se vuelva más grande que el cuerpo que lo atraviesa. Después el motivo salta de especie y de superficie. Un shishi apoya la pata sobre una pelota temari en un plato de porcelana; dos leones guardianes se entrelazan en la tapa de una caja Qingbai. Nadie necesita explicar las reglas porque el movimiento ya se volvió decoración. Paul Morphy, campeón de ajedrez, reintroduce la tensión: sentado, formal, concentrado, convierte un tablero en prestigio público. Signac responde con la utopía contraria, una costa armoniosa donde comer, beber, alcanzar frutos y mirar gatear a un bebé forman parte del mismo descanso compartido. El cierre desplaza la pregunta a un laboratorio de la NASA, donde un rover pequeño puede parecer un juguete sofisticado junto a sus gemelos mayores. Esa semejanza no es un chiste. Revela el hilo de la sala: jugar es ensayar el mundo en una escala manejable —con seda, arcilla, papel, porcelana, un tablero o ruedas— antes de atreverse a habitarlo, transformarlo o salir de él.

The routeEl recorrido

  1. One Hundred Children at Play — Su Hanchen (active c. 1101–1125) and Wang Juzhen, 1100s–1200sCien niños jugando — Su Hanchen (activo h. 1101-1125) y Wang Juzhen, siglos XII-XIII

    Su Hanchen (Chinese, active c. 1101–1125); Wang Juzhen (Chinese) · 1100s–1200s

    The room opens with a multitude: dozens of small children spread across silk, dancing, playing instruments and imitating adults in a garden. There is no single protagonist; play here is a social climate. Keep this dispersion in mind, because the next piece tightens it into a circle.

    La sala abre con una multitud: decenas de niños diminutos repartidos sobre la seda, bailando, tocando instrumentos e imitando a los adultos en un jardín. No hay un protagonista único; jugar es aquí un clima social. Guarda esa dispersión, porque la pieza siguiente la cerrará en un círculo.

  2. Cupids in Conspiracy — François Boucher, 1740sCupidos en conspiración — François Boucher, década de 1740

    François Boucher (French, 1703–1770) · 1740s

    Six putti with small wings gather in an intimate ring, holding hands and turning toward the viewer as if caught mid-conversation. Against the earlier crowd, this is conspiracy and complicity: fewer bodies, more secret. The Rococo fantasy makes childhood look mythical rather than everyday.

    Seis putti con alas cortas forman un corro íntimo, se toman de la mano y miran al espectador como sorprendidos en plena conversación. Frente a la multitud anterior, aquí hay conspiración y complicidad: menos cuerpos, más secreto. La fantasía rococó vuelve la infancia mítica, no cotidiana.

  3. Putti Representing Earth and Water — Albert-Ernest Carrier-Belleuse, 1865Putti que representan la Tierra y el Agua — Albert-Ernest Carrier-Belleuse, 1865

    Albert-Ernest Carrier-Belleuse (French, 1824–1887) · 1865

    The game now becomes sculpture and pair. Two chubby terracotta putti recline face to face while a tipped vessel spills a thin stream between them, an allegory of Earth and Water. After Boucher's painted softness, the warm, slightly rough clay gives play weight, pause and touch.

    El juego ahora se vuelve escultura y pareja. Dos putti regordetes de terracota se recuestan frente a frente mientras una vasija volcada derrama un chorro fino entre ellos, en una alegoría de la Tierra y el Agua. Tras la suavidad pintada de Boucher, la arcilla cálida y algo áspera da al juego peso, pausa y tacto.

  4. New ABC Booklet: E — Lucas Kilian, 1627New ABC Booklet: E — Lucas Kilian, 1627

    Lucas Kilian (German, 1579–1637) · 1627

    A monumental letter E, built from curls and sculptural hatching, shares the print with a smaller curly-haired child. Learning enters as a visual game: the alphabet is not a neutral tool, but an ornament to explore. It contrasts with the putti because the rule — the letter — is now visible.

    Una letra E monumental, construida con volutas y rayados escultóricos, comparte el grabado con un niño rizado de escala menor. Aprender entra como juego visual: el alfabeto no es una herramienta neutra, sino un ornamento por explorar. Contrasta con los putti porque la regla —la letra— ahora sí se ve.

  5. Child, Yoshida Hiroshi, 1927Niño (Child), Yoshida Hiroshi, 1927

    Yoshida Hiroshi (Japanese, 1876–1950) · 1927

    After the symbolic children, one real-scale baby stands facing us in a white romper with two dark-blue embroidered chicks on the pocket. Yoshida Hiroshi's 1927 woodblock print narrows the room to a direct gaze and a slight frown. Play recedes; being a child becomes presence before it becomes action.

    Después de los niños simbólicos, un solo bebé de pie nos mira de frente con un mameluco blanco y dos pollitos azul oscuro bordados en el bolsillo. La xilografía de Yoshida Hiroshi, de 1927, estrecha la sala a una mirada directa y un ceño leve. El juego retrocede; ser niño se vuelve presencia antes que acción.

  6. Flowers of a Hundred Worlds (Momoyogusa): Chrysanthemum Boy (Kikujidō)Flowers of a Hundred Worlds (Momoyogusa): Chrysanthemum Boy (Kikujidō)

    Kamisaka Sekka (Japanese, 1866–1942) · 1909

    Another Japanese child, now reclining diagonally among masses of yellow chrysanthemums in a wide green-blue garment. Beside the standing baby, this body floats and rests, almost absorbed by flowers. It proposes a quieter form of enjoyment: not doing, but being surrounded.

    Otro niño japonés, ahora recostado en diagonal entre masas de crisantemos amarillos y con una prenda amplia verde azulada. Junto al bebé erguido, este cuerpo flota y descansa, casi absorbido por las flores. Propone un disfrute más quieto: no hacer, sino dejarse rodear.

  7. Dish with Shishi Lion and Peonies in Blue and WhitePlato con shishi y peonías en azul y blanco

    Unknown maker / Autor desconocido · early to mid-1800s

    Play leaves the human body. On a blue-and-white porcelain dish, a mythical shishi advances with one paw on a temari textile ball, among large peonies. The ball turns an everyday object into a field of play and links the flowers of the previous piece to decoration, ritual and touch at the table.

    El juego sale del cuerpo humano. En un plato de porcelana azul y blanco, un shishi mítico avanza con una pata sobre una pelota textil temari, entre peonías grandes. La pelota convierte un objeto cotidiano en campo de juego y conecta las flores anteriores con la decoración, el rito y el tacto en la mesa.

  8. Lid of Hexagonal Covered Box with Lions in Relief, Qingbai WareTapa de caja hexagonal con leones en relieve, cerámica Qingbai

    Unknown maker / Autor desconocido · 1300–1325

    Two guardian lions intertwine in high relief inside the medallion of a Qingbai box lid, in pale celadon tones. Smaller and more compressed than the shishi, the motif turns movement into pattern. The surprise is that play can survive as ornament, even when no one is shown playing.

    Dos leones guardianes se entrelazan en alto relieve dentro del medallón de la tapa de una caja Qingbai, en tonos celadón pálidos. Más pequeño y comprimido que el shishi, el motivo vuelve el movimiento un patrón. La sorpresa es que el juego puede sobrevivir como ornamento, aun cuando nadie aparece jugando.

  9. Paul Morphy, The Chess ChampionPaul Morphy, el campeón de ajedrez

    Winslow Homer (American, 1836–1910) · 1859

    The room changes temperature with Paul Morphy, the chess champion, in an 1859 wood engraving: formal dress, serious face, concentration. This is informal play turned into public competition and mental sport. Against the children imitating adults, here an adult makes a game into a profession of attention.

    La sala cambia de temperatura con Paul Morphy, el campeón de ajedrez, en un grabado en madera de 1859: traje formal, rostro serio, concentración. Es el juego informal vuelto competencia pública y deporte mental. Frente a los niños que imitan adultos, aquí un adulto hace del juego una profesión de la atención.

  10. Harmonious Times (Les temps harmonieux)Tiempos armoniosos (Les temps harmonieux)

    Paul Signac (French, 1863–1935) · 1895–1896

    Signac's color lithograph widens the focus again: a luminous coast, people resting on grass, a man reaching for fruit, another drinking, a woman offering fruit to a crawling baby. After chess discipline, leisure appears as a shared utopia. Play is no longer only for children; it organizes an ideal common life.

    La litografía en color de Signac vuelve a abrir el foco: una costa luminosa, gente descansando sobre la hierba, un hombre que alcanza frutos, otro que bebe, una mujer que ofrece fruta a un bebé que gatea. Tras la disciplina del ajedrez, el ocio aparece como utopía compartida. Jugar ya no es solo cosa de niños; organiza una vida común ideal.

  11. Rovers and SojournerRovers y Sojourner

    Jet Propulsion Laboratory · 2003-02-26

    The close is a laboratory with three rovers: a small six-wheeled vehicle in front, described in its file as a sophisticated toy, and two larger near-twins behind. Exploration inherits the language of play — testing, moving, rehearsing at another scale. The room ends by asking whether curiosity is childhood extended by technical means.

    El cierre es un laboratorio con tres rovers: un vehículo pequeño de seis ruedas al frente, descrito en su ficha como un juguete sofisticado, y dos casi gemelos mayores detrás. La exploración hereda el lenguaje del juego: probar, moverse, ensayar a otra escala. La sala termina preguntando si la curiosidad es la infancia prolongada por medios técnicos.

Before you leaveAntes de irte

When a game starts to teach, compete or explore, at what moment does it stop being play — or is that exactly when play becomes most serious?

Cuando un juego empieza a enseñar, competir o explorar, ¿en qué momento deja de ser juego, o es justo entonces cuando jugar se vuelve más serio?